Los archivos que componen este blog tratan de reunir las siguientes propiedades: 1º) hacer referencia a una situación real, técnica o física, obra ingenieril u objeto singular, tecnología de carácter industrial o descubrimiento en el campo de la ciencia. 2º) aportar "cultura científica". 3º) estar dotados de un fuerte contenido físico o matemático. Por su concepción, es un blog "sin fin", donde una traslación en el tiempo nos haría encontrar en sus archivos finales, estudios futuros.

domingo, 29 de mayo de 2016

Paseo por el Cañón del Ebro. Modelado kárstico fluvial.

El cañón del Ebro está tallado en calizas formadas en una plataforma profunda de los cálidos océanos de hace 90 millones de años, en el Cretácico Superior
En aquellos tiempos se produjo una sedimentación continua de cristales de calcita y restos de esqueletos, conchas y caparazones de seres vivos que habitaban esos mares. Todos estos restos quedaron cementados en carbonatos conformando el macizo rocoso que apreciamos hoy.

El conjunto carbonatado donde se encuentra el cañón forma una unidad geológico estructural que es la plataforma de los Páramos, que a partir de la sedimentación inicial ha ido deformándose, tanto  por el peso de los propios sedimentos como por la compresión de las masas adyacentes, plegándose y fracturándose, para posteriormente ser desmantelada por la acción erosiva y por la denudación general, en un proceso que sigue todavía ante nuestra mirada.
Los procesos erosivos del río Ebro ponen al descubierto en las paredes del cañón una secuencia de capas de calizas que dan los resaltes y cantiles, y de calizas margosas (calizas con arcillas) más blandas e impermeables que dan los taludes de la pared y conforman el lecho del curso actual, el cual sigue socavándose por efecto del arrastre e incisión del río.
Se puede apreciar el apilamiento de estratos desde el fondo del cauce hasta el borde del cañón, abarcando una secuencia de sedimentación que comprende varios millones de años.

El cañón del Ebro tiene por lo tanto, un origen fluvio-kárstico. La cuenca tiene un escaso desarrollo de afluentes en su parte alta y una densidad de red de drenaje muy baja, característica del recorrido de aguas en macizos carbonatados, pues la elevada permeabilidad de la roca condiciona de manera preferente una circulación subterránea en galerías y fisuras, dando lugar a sumideros y surgencias. 

Los páramos, mesetas de caliza que conforman las paredes del cañón del Ebro, comprenden estratos geológicos de tiempos pasados que la tectónica global ha levantado posteriormente dando lugar a macizos de roca.


Resaltes y escalones jalonan los faldones del macizo a medida que el río ha ido penetrando erosionando el fondo y socavándolo.


En la imagen: meandro encajado formado por el río en su incisión en los páramos. Quizás, la imagen más representativa del cañón del Ebro.


El río ha ido abriendo su cauce a través de los materiales más fácilmente erosionables, calizas con arcillas (margas) depositadas desde hace más de 90 millones de años en el fondo del mar somero que cubría esta zona.


La caliza es una roca muy permeable y soluble por el agua, sobretodo por agua cargada de dióxido de carbono, pero también es una roca muy compacta capaz de levantar paredes tan verticalizadas como las que se aprecian en las imágenes.


En las paredes del cañón se observa la secuencia de sedimentación que ha tenido lugar en la historia geológica del cañón. Podríamos encontrar restos fósiles de criaturas que vivieron en el mar que mantenía sumergida la zona.



Aparecen también en las faldas pronunciados taludes, desarrollados a partir de materiales sueltos que caen por gravedad y desprendimientos de ladera de los cantiles y zonas más elevadas. Canchales de piedras.

En la imagen, el curso del río. En la parte baja del cañón, la velocidad de la corriente del río Ebro es elevada. La Geomorfología es rotunda a este respecto: los cursos de agua en su cabecera tienen elevada energía potencial que se traduce en una alta velocidad de las corrientes y por lo tanto en un mayor potencial de erosión.

En la imagen: un bloque de tamaño considerable caído de las laderas del cañón. Los agentes de la geodinámica externa, la meteorización principalmente, a partir de procesos de crioclastia y gelifracción provoca, en los periodos hielo-deshielo, la precipitación de estos grandes bloques.


Si bien la erosión predomina sobre la sedimentación, en las márgenes del río se observan partículas de limos y finos depositados por el cauce en los lugares donde la corriente es más suave.

















Otros materiales arrastrados por la corriente: gravas y cantos rodados de río. Además de la erosión y sedimentación, en el cañón del Ebro interviene también el transporte de materiales: por arrastre o tracción (en contacto con el lecho), por saltación (a saltos por el fondo), por suspensión (sin contacto con el lecho), por disolución (iones disueltos) y por flotación (materia orgánica fundamentalmente).


Más cantos de río: los de aspecto más redondeado han sufrido mayor desgaste y por lo tanto más transporte.



Por tratarse del curso alto del río, podemos encontrarnos en el cauce formas fluviales como los rápidos que se ven en la imagen, aceleraciones de la corriente para salvar obstáculos.


En las imágenes: más rápidos de río, la pendiente y las irregularidades del fondo son determinantes en su desarrollo.



Una pila de caliza a pie del río, la alta permeabilidad de la caliza permite la aportación de caudales al río a partir de aguas subterráneas que brotan en surgencias existentes en la roca.


Machones negros propios de ácidos húmicos procedentes de la descomposición de materia orgánica sobre las paredes.


Las márgenes del cauce provienen de materiales depositados anteriormente por el río. 


En la imagen: terrazas de río, pequeñas plataformas construidas por los propios sedimentos del río depositados a los lados del cauce donde hay menor pendiente. Es en definitiva, un remanente del cauce antiguo de una corriente que se ha abierto camino hacia un nivel subyacente del cañón mediante la erosión, abandonando capas de aluviones.


En las dos imágenes anteriores: la carga de detritos y clastos que transporta el río al haber regímenes turbulentos del agua, produce la abrasión sobre los lechos y configura en ellos los llamados pilancones o marmitas de gigante.


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